
Mujeres en acción: el motor que mantiene operativas las terminales terrestres de Quito
¡Su trabajo es único, pero no las hace diferentes del resto! Son 15 mujeres, entre supervisoras y operativas, quienes madrugan y trasnochan para garantizar el funcionamiento de las terminales terrestres de Quito, las 24 horas del día.
Por la naturaleza de sus jornadas y responsabilidades, ellas demuestran día a día su capacidad y determinación para resolver cualquier eventualidad con profesionalismo y entrega.
Ellas mantienen el control de la sala de monitoreo, supervisan los puntos de seguridad, coordinan con las 105 operadoras de transporte y trabajan en conjunto con instituciones vinculadas a la movilidad para gestionar cerca de 1.300 frecuencias diarias.
Además, mantienen un contacto directo con los más de 22 mil usuarios diarios para atender consultas y resolver inconvenientes, como cuando un bus los ha dejado o surge alguna inconformidad con el servicio de transporte.
También participan en los operativos que ejecutan las terminales de Quitumbe y Carcelén, en los límites norte y sur de la ciudad. Su labor es clave para sancionar a los buses que incumplen la normativa y rompen los sellos de seguridad, que prohíbe el embarque de pasajeros en la vía.
Su trabajo no solo obedece a la parte operativa. También implica un trato humano y solidario.
Son ellas quienes brindan apoyo a familias que buscan a personas desaparecidas o a aquellos viajeros que, por diversas circunstancias, deben pernoctar en la terminal mientras esperan a sus seres queridos que llegan de provincia por enfermedad u otra calamidad.
Estas historias reflejan una realidad poco conocida. Las terminales, además de ser puntos de tránsito, también son espacios donde se tejen relatos de esfuerzo y dedicación. Pues, están listas para asistir y garantizar el bienestar de la ciudadanía.
Su labor incansable en las terminales terrestres de Quito cobra un significado especial. Su compromiso diario garantiza un servicio eficiente y seguro para miles de viajeros.





